5o. Dom Ord Ciclo A (Id=126)
Entremos y adoremos de rodillas al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios.
Oración Colecta
Oremos:
Señor, que tu amor incansable cuide y proteja siempre a estos hijos tuyos, que
han puesto en tu gracia toda su esperanza.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Entonces surgirá tu luz como la aurora
Lectura del profeta Isaías
58, 7-10
Esto dice el Señor:
"Parte tu pan con el hambriento, hospeda a los pobres sin techo, viste al
que va desnudo, y no te desentiendas de tu semejantes.
Entonces brillará tu luz como la aurora, en seguida tus heridas sanarán; te
abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor.
Entonces clamarás al Señor y te responderá. Gritarás y te dirá: Aquí estoy.
Cuando destierres de ti la opresión, el gesto amenazador y la maledicencia,
cuando partas tu pan con el hambriento y sacies el estómago del indigente,
brillará tu luz en las tinieblas, tu oscuridad se volverá mediodía.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Del salmo 111
El justo brilla como una luz en las tinieblas.
Quien es justo, clemente compasivo, como una luz en las
tinieblas brilla. Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente
jamás se desviará.
El justo brilla como una luz en las tinieblas.
El justo no vacilará; vivirá su recuerdo siempre. No temerá
malas noticias, porque el Señor vive confiadamente.
El justo brilla como una luz en las tinieblas.
Firme está y sin temor en su corazón. Al pobre da limosna,
obra siempre conforme a la justicia; su frente se alazará
frente a su gloria. El justo brilla como una luz en las tinieblas.
Segunda Lectura
Les he anunciado a Cristo crucificado
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los
Corintios
2, 1-5
Hermanos: Cuando vine a anunciarles el testimonio de Dios,
no lo hice con sublime elocuencia o sabiduría, pues nunca entre ustedes me
precié de saber cosa alguna sino a Jesucristo, y a éste crucificado.
Me presenté a ustedes débil y temeroso; mi palabra y mi predicación no fue con
persuasiva sabiduría humana, sino en la manifestación y el poder del Espíritu,
para que su fe no se apoye en la sabiduría humana, sino en el poder de Dios.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la
vida.
Aleluya.
Ustedes son la luz del mundo
† Lectura del santo Evangelio según san Mateo
5, 13-16
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
"Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal se vuelve desabrida, ¿con
qué la salarán? No sirve más que para tirarla y que la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad puesta en lo alto
de una montaña. Tampoco se enciende una vela para meterla debajo de una olla,
sino para ponerla en el candelero y que alumbre a todos los de casa.
Que alumbre así su luz a la gente para que vean sus buenas obras y den gloria a
su Padre que está en el cielo.
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración de los Fieles
Celebrante:
Oremos, hermanos y hermanas, al Padre del Unigénito, al Hijo del Dios eterno y
al Espíritu, fuente de todo bien.
Respondemos a cada petición:
Hágase tu voluntad, Señor.
Para la Iglesia inmaculada del Dios verdadero extendida por
todo el mundo, pidamos la plena riqueza del amor de Dios, roguemos al Señor.
Hágase tu voluntad, Señor.
Para los que gobiernan los pueblos y tienen en su mano el
destino de los seres humanos, pidamos el espíritu de justicia y el deseo de
servir con dedicación a sus súbditos, roguemos al Señor.
Hágase tu voluntad, Señor.
Por los débiles que se ven oprimidos y por los justos que
sufren persecución, oremos a Jesús, el Salvador, roguemos al Señor.
Hágase tu voluntad, Señor.
Para nosotros mismos, pidamos al Señor un temor filial, un
amor ferviente, una vida feliz y una santa muerte, roguemos al Señor.
Hágase tu voluntad, Señor.
Celebrante:
Dios nuestro, que en la necedad de la cruz has manifestado cómo tu sabiduría
está por encima de la prudencia del mundo; escucha nuestras oraciones y haz que
comprendamos el verdadero espíritu del Evangelio, para que, fervorosos en la fe
y fuertes en la caridad, nos convirtamos en luz del mundo y sal de la tierra.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Señor,
Dios nuestro, que nos has dado este pan y este vino para reparar nuestras
fuerzas, conviértelos para nosotros en sacramento de vida eterna.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
El misterio pascual y el pueblo de Dios
En
verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre Santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro.
Quien, por su misterio pascual, realizó la obra maravillosa de llamarnos del
pecado y de la muerte al honor de ser estirpe elegida,
sacerdocio real, nación consagrada, pueblo de su propiedad, para que,
trasladados de las tinieblas a tu luz admirable, proclamemos ante el mundo tus
maravillas.
Por eso, con todos los ángeles y arcángeles y con todos los coros celestiales,
cantamos sin cesar el himno de tu gloria:
[Misa]
Demos gracias al Señor por su misericordia, por las
maravillas que hace por su pueblo. Calmó el ansia de los sedientos y a los
hambrientos los colmó de bienes.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor, tú que has querido hacernos participar de un mismo pan y de un mismo
cáliz, concédenos vivir de tal manera unidos en Cristo, que nuestro trabajo sea
eficaz para la salvación del mundo.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
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